Steve Bannon, estrella del Congreso del Frente Nacional

"Dejad que os llamen racistas y xenófobos, llevadlo como una placa de honor" exhortó el polémico ex asesor de Trump

En un discurso en el que proclamó que el FN se inscribe en "un movimiento mundial más grande que Francia

Steve Bannon

internacional

| 10.03.2018 - 19:41 h

EFE

Steve Bannon, el polémico exasesor del presidente estadounidense, Donald Trump, fue hoy la estrella de la apertura en Lille (norte de Francia) del XVI Congreso del ultraderechista Frente Nacional (FN), que mañana anunciará su refundación con un nuevo nombre.

Bannon, que siempre ha manifestado su simpatía con el partido que encabeza Marine Le Pen, enardeció a la audiencia con un discurso en el que proclamó que el FN se inscribe en "un movimiento mundial más grande que Francia, que Italia, que Hungría o que Polonia".

"¡La historia está de nuestro lado y nos va a llevar de victoria en victoria!", dijo, tras aludir a los países que han visto recientemente éxitos electorales de la ultraderecha.

Fiel a su estilo provocador y deslenguado, centró sus críticas en los "medios de comunicación del 'establishment'", a los que calificó de "perros del sistema".

"Dejad que os llamen racistas y xenófobos, llevadlo como una placa de honor. Cada día nos haremos más fuertes y ellos más débiles", exhortó.

Elogió a Marine Le Pen, sentada en primera fila del auditorio, al señalar que ésta había descrito "perfectamente" cómo el Estado-nación "es una joya que debe ser pulida, querida y cuidada".

Bannon fue el último jefe de campaña de Trump y se convirtió en su estratega jefe y una de las figuras más poderosas en la Casa Blanca desde enero de 2017 hasta agosto, cuando fue despedido por sus desavenencias con parte del equipo presidencial.

Le Pen cuenta con el desafío externo que llega desde el partido conservador Los Republicanos, cuyo líder, Laurent Wauquiez, asume postulados tradicionales de la extrema derecha, y con la nueva formación Patriotas, creada por su antiguo número dos, Florian Philippot, que también podría arrebatarle votos.

Desprovista de su principal apoyo para renovar el partido, Le Pen afronta ahora la contestación de sectores tradicionalistas, reacios a cualquier corriente modernizadora.