La vida tras 57 días en la UCI: “Nunca hay que dejar de creer”

La vida tras 57 días en la UCI: “Nunca hay que dejar de creer”

Julio Lumbreras es el paciente que más tiempo ha pasado en la UCI en Madrid: 57 días en la del Hospital de Torrejón de Ardoz, donde sigue ingresado, en planta, tras superar los momentos más duros.

El hijo de Julio, Sergio, ha contado a Telemadrid que la familia ha sufrido mucho y en ocasiones se ha temido el peor desenlace, pero que él y su familia pudieron visitar a su padre gracias al sistema de Humanización de UCIs implantado en el hospital de Torrejón.

Humanización de las UCI

Este proyecto les ha sido de gran ayuda en esos momentos difíciles. Gabriel Heras, director del Proyecto Humanización de las UCI explica a Telemadrid cómo le han ayudado y asegura que siempre hay que mantener la esperanza: “Nunca hay que dejar de creer”.

“Mi padre está mucho mejor –dice su hijo Sergio- está en planta y dándose cuenta ahora de cuál es la situación del mundo. Ha estado sedado durante la mayor parte del tiempo y se ha enterado de golpe”.

Julio fue de los primeros en enfermar en Torrejón, uno de los focos iniciales de la pandemia y cuando enfermó aún no había restricciones ni estado de alarma. Ahora, ya se encuentra en planta, recuperándose y cuando salga a la calle se encontrará un mundo muy distinto al que él dejó.

Un proceso muy duro

“Lo hemos vivido con mucho miedo e incertidumbre –dice su hijo- despertó sólo una semana antes de salir de la UCI y ha sido un proceso bastante duro”.

Cuando dio negativo los familiares de Julio pudieron visitarle “porque el hospital de Torrejón tiene el proyecto de humanizar las UCI y podíamos visitarle por la mañana y por la tarde. Mi madre iba por la tarde y un día vio la puerta abierta, preguntó asombrada y le dieron la buena noticia: Había dado negativo en coronavirus y ya podía entrar”.

Cuenta Sergio que el proceso de recuperación de su padre va a ser muy largo “porque he perdido musculatura, entre ella la de la respiración, aunque ahora respira por sí mismo. No puede moverse mucho, ni las manos, pero está haciendo un trabajo duro de la mano de los fisioterapeutas y los psicólogos, porque aún está desorientado”.