El estigma de haber pasado por la cárcel

¿Damos socialmente una segunda oportunidad a las personas que han salido de prisión?
Prisión, imagen de archivo |Redacción

El paso por prisión es una experiencia dura para muchas personas que, además, se encuentran completamente desamparadas cuando son puestas en libertad.

Parece que la sociedad les ha dado la espalda y les resulta realmente complicado hacerse un hueco entre ellos.

Este problema, que aparentemente solo les afecta a ellos, es un obstáculo para todos, ya que deja a muchas personas en exclusión social.

Y para ayudar a todos aquellos que están decididos a acceder a una vida normalizada, una vez que hayan cumplido sus condenas, está la Fundación Padre Garralda – Horizontes Abiertos, que cuenta con el trabajo y la dedicación de más de 700 voluntarios en toda España, además de un equipo multidisciplinar de 120 profesionales entre los que hay médicos, psiquiatras, enfermeros, psicólogos, trabajadores, y educadores sociales.

“Cuando alguien tiene un problema que afecta a su vida tan profundamente que tiene apartarse y volver a la sociedad, por supuesto que necesita que los demás comprendan y empaticen, porque es muy difícil volver a convivir con las normas que a nosotros nos resultan naturales”, nos cuenta Celia Ordóñez, Secretaria del Patronato de la Fundación Padre Garralda.

“Con este perfil de marginación no se nace, se llega tras una vida muy difícil que empieza desde la niñez y que en muchos casos contribuye a que las personas cometan errores”

¿Educación social? ¿Concienciación social?

“La sociedad no puede vivir de espaldas a estas personas pensando que van a estar siempre encerrados, apartados de la vida acomodada y tranquila a la que todos aspiramos. Estigmatizarles es condenarles de nuevo a repetir sus errores. Es mejor para todos facilitar esta reinserción, sin secuelas”, afirma Celia.

Pero, ¿cómo puede ayudar la sociedad a facilitar esa reinserción?

“Enfrentándolas a visualizar esta realidad”, insisten desde la Fundación. “Que sepan que estas personas existen y necesitan de nuestra comprensión y ayuda. Nosotros tratamos de atraer voluntarios a la Fundación Padre Garralda para tomar conciencia de esta realidad, para que vean que son personas, gente como nosotros, que se han equivocado pero que desean ardientemente enmendar sus errores y que piden ayuda. Les mostramos como muchos de ellos han retomado su vida dignamente, han salido de la Fundación con un trabajo, con una capacitación, con un salario con el que afrontar una vida independiente, y que han podido reunirse con sus familias”.

“Es más bonito ver puestas de sol en redes sociales que conocer que en tu propia ciudad hay gente que está luchando duramente por una segunda oportunidad”.

“Las personas reinsertadas son personas como el resto de la sociedad, si cabe más valientes y fuertes, que han perdido las riendas de su vida y han sabido reconducirla con un esfuerzo inconmensurable”, detalla Celia. “En la Fundación trabajamos para que el proceso de fortalecimiento personal se convierta en la fortaleza que necesitarán para retomar su vida donde la dejaron”, añade.

Y es que la clave para poder hacer una vida normal empieza por encontrar un empleo que les permita encontrar un hogar propio y una estabilidad y para ayudarles en el camino trabajan fundaciones como la Fundación La Merced Migraciones que se esfuerzan en “sensibilizar a las empresas colaboradoras, en la importancia y el valor que aportan los procesos de selección de personal por competencias, poniendo en valor el talento”, tal y como nos detalla Trini Amorós Cortés, Técnica de Inserción Laboral en esta Fundación.

“Todas las personas a las que acompañamos en su proceso de inserción, tienen un técnico de referencia que los conoce profundamente por el trabajo previo que se ha realizado antes de llegar al momento de incorporación a la empresa, y esto aporta tranquilidad y confianza a la empresa, encontramos que este aspecto es muy valorado”, afirma Trini.

“Nos sorprende gratamente encontrar en muchas ocasiones pequeñas empresas, incluso autónomos que deciden crear una oportunidad para estas personas”

Por lo tanto, ¿qué se podría hacer para que hubiese una mejor reinserción laboral?

“La educación de la sociedad es vital, sin educación no hay cambio, educar en la tolerancia en el no juicio. Para ello es fundamental poder dar visibilidad a la realidad de la prisión, que muchas veces está llena de creencias falsas en base a bulos, y también a los proyectos y programas que hacen allí algún tipo de intervención”.

“El empleo es sinónimo de libertad para ellos, es sinónimo de libertad de decidir, elegir y aprender otras maneras de hacer las cosas"