Mi cámara y yo: El gran negocio de las mascotas

Mi cámara y yo: El gran negocio de las mascotas

Que el perro es el mejor amigo del hombre, siempre se ha dicho. Que las mascotas forman parte de la familia, es un hecho que ya no se pone en duda. Y que algunas viven, incluso, mejor que sus amos, lo vamos a comprobar. “Mi cámara y yo” se sumerge en “El gran negocio de las mascotas” para descubrir que en Madrid una de cada dos familias tiene un animal de compañía, que ya hay más perros que niños de 0 a 4 años y que el volumen de negocio del sector factura más de 2.000 millones al año en nuestro país. “La gente se gasta lo que haga falta para tener a su mascota en condiciones”, explica a MCY, Pedro Ruf, vicepresidente de la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía (AMVAC).

Que se lo digan a Nacho, propietario de una tienda de lujo para mascotas en el barrio de Salamanca. En su establecimiento, una clienta ha llegado a desembolsar cerca de 30.000€ en una sola vez. No es de extrañar, a la vista de los artículos que se pueden encontrar: una cama con dosel por 750€, un “chester” por 250€ o prendas de diseño italiano para perros que no bajan de los 100€.

Más asequibles son los precios de los productos que venden en PETuluku, una cadena de supermercados para mascotas que ha ido creciendo al ritmo que aumentaba el interés por los animales de compañía. En la actualidad, cuenta con 14 tiendas por toda la comunidad.

El “boom” de las mascotas también ha generado nuevas oportunidades de trabajo. MCY visita una agencia de publicidad donde realizan castings de todo tipo de animales. Recorre Madrid con Amara, paseadora de perros, una figura que nació en el Nueva York de los años 60 y que se ha convertido en familiar por las calles de Madrid. Se toma un cocido en un restaurante de Torrejón que ofrece, también, menús caninos. Y comprueba de primera mano que si los propietarios no escatiman en vida, tampoco lo hacen a la hora de la despedida. Cada vez hay más tanatorios para mascotas, donde el entierro de un animal de compañía puede costar desde 130 euros hasta 5.000 euros.