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El caso de los espias en Cataluña salpica al FC Barcelona. Según publica elconfidencial.com, la agencia de detectives Método 3 se dedicó a espiar a algunos jugadores azulgrana por encargo del entonces director de Seguridad, Xavier Martorell.

Los informes fueron solicitados por Pep Guardiola, que quería saber qué hacían sus jugadores por las noches. Gerard Piqué fue el principal foco de atención de los seguimientos, aunque en aquel momento todavía no era oficial su relación con Shakira. Pese a todo, Guardiola quería asegurarse de que el jugador cumplía las normas y llevaba una vida ordenada.

Sin embargo, el seguimiento alcanzó una especial intensidad tras iniciar su romance con la cantante. Así, supieron que uno de sus locales favoritos es un bar de copas que hay cerca de las instalaciones del FC Barcelona, que salía bastante con un grupo de amigos y que algunas noches llegaba a casa de sus padres, en Sant Just Desvern, pasadas las 2 de la madrugada.

DETALLABAN HASTA LAS COPAS

Incluso detallaban las copas que se tomaba. En uno de los informes que hicieron los detectives, se señala que, tras asistir a un concierto de Alejandro Sanz junto a tres amigos, le paró la Guardia Urbana y tuvo que someterse a un control de alcoholemia, que dio negativo.

Esta anécdota tuvo lugar el 15 de septiembre del 2010, precisamente el día que la cantante iniciaba en Montreal su gira mundial, mientras el jugador se encontraba en Barcelona.

Tantos días le pisaron los talones que en un momento determinado fueron descubiertos. El representante de Piqué llegó a denunciar ante el club que el jugador estaba siendo seguido por desconocidos. El propio jugador se lo comentó a Guardiola.

Para soslayar el asunto y que no se destapase el espionaje, Martorell tuvo una gran idea: le dijo al representante del futbolista que, tras las pesquisas que había hecho, los que le seguían eran de la prensa del corazón y le prometió que controlaría el tema y que se ocuparía de su seguridad.

Siempre según elconfidencial.com, Guardiola estaba obsesionado con que los jugadores no saliesen de juerga porque después no rendían en el césped, y tanto él como Manel Estiarte, director de Relaciones Externas del Barça, no dudaban en pedir la colaboración de detectives cuando tenían sospechas de que algún jugador se podía desmandar en sus horas libres.

Las informaciones publicadas aseguran que durante el tiempo que Pep estuvo al frente del primer equipo azulgrana entabló una fluida y cordial relación con Martorell, que ejecutaba la voluntad de Guardiola de estar informado en todo momento.