Vídeo: Efe | Foto:Telemadrid
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"Las cosas buenas no llegan fácilmente". La frase figura escrita de su puño y letra bajo el retrato de Luka Modric que cuelga de los muros de la academia del Dinamo de Zagreb donde se formó, al igual que diez de los componentes de la selección croata que este lunes logró clasificarse en una tanda de penaltis para cuartos de final del Mundial de Catar.

La frase, que el hoy jugador del Real Madrid de 37 años escribió en su más tierna infancia, antes de dar el salto a aventuras de más peso, parece una máxima que resume bien su carrera, pero con la que ha impregnado a la selección.

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La generación brillante de Modric ha aprendido a vivir este tipo de situaciones, que más allá del esfuerzo físico que conllevan, precisan de un gran control mental.

Croacia se ha abonado al drama, a lograr sus éxitos en el filo de la navaja, más allá del tiempo reglamentario. Así superó todas las eliminatorias del pasado Mundial, hasta alcanzar la final donde Francia no le dio opciones.

Pero su gusto por el suspense va más allá. Desde la Eurocopa de 2008, Croacia ha resuelto todos sus duelos a eliminación directa superado ya el tiempo reglamentario.

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La primera lección la recibieron en la Eurocopa de 2008 y fue de gusto amargo. Empatados 0-0 en el tiempo reglamentario, los croatas se adelantaron por mediación de Ivan Klasnic a pase de Modric en el minuto 119.

Cuando la clasificación parecía asegurada, Senturk logró el empate en el tiempo añadido y forzó una tanda de penaltis en la que solo Srna logró meter su pena máxima. Modric y Rakitic, las dos cabezas más visibles de aquella selección, fallaron.

Fue una experiencia de esas que dejan huella. Ocho años más tarde, la selección balcánica regresó a una fase final de una gran competición.

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Fue en la Eurocopa de 2016 de Francia, cuando se midió en octavos de final contra Portugal. Tras acabar empatados (0-0) los 90 minutos de juego, el luso Ricardo Quaresma logró un tanto en el minuto 117 que permitía avanzar a la futura campeona.

La herida hizo todavía más fuertes a los croatas, que dos años más tarde demostraron, ahora sí, haber aprendido la lección. En el Mundial de Rusia, Croacia se abonó todavía más al suspense y hasta la final no ganó ningún partido de eliminación directa en el tiempo reglamentario.

Empatados 1-1 en el tiempo regular contra Dinamarca en octavos de final, con dos goles en los primeros cuatro minutos de partido, los dos equipos no pudieron desigualarse en el resto del partido. Los croatas superaron la fase en una tanda de penaltis muy ajustada (3-2) en la que, esta vez sí, Luka Modric acertó en su disparo.

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Cuatro días más tarde se encontraron con los anfitriones en Sochi y tras empatar 1-1 en los 90 minutos de juego Vida marcó en la prórroga, pero Mario Fernandes igualó a falta de tres minutos para el final. En los penaltis se impusieron los croatas por 3 a 4.

El pase a la final contra Inglaterra también fue agónico. Empate a 1 al final del tiempo reglamentario, los croatas lograron la histórica clasificación gracias a un tanto de Mario Mandzukic en el minuto 109, convirtiendo a Croacia en la primera nación en superar tres prórrogas en un Mundial. En la final no tuvieron oportunidad de llegar a la prórroga, porque Francia se impuso con contundencia por 4-2.