| Primavera Club
(Actualizado

El festival Primavera Club ha clausurado este sábado su última edición en Barcelona tras lo que se trasladará a Burdeos (Francia) y mantendrá su sede en Guimaraes (Portugal), dejando también Madrid.

Según ha informado la organización este domingo en un comunicado, mantiene la sede de Portugal "tras el éxito obtenido" en su primera incursión este año y en breve informará de las fechas de celebración del Primavera Club 2013 en los países vecinos.

En Barcelona, el festival ha cerrado su séptima edición con "éxito de público" tras tres días de conciertos en las salas Arteria Paralel, Atic, Monasterio, Sant Jordi Club y Sidecar.

La organización tuvo que reubicar parte de los conciertos después de que el Mercat de les Flors de Barcelona no recibiera la licencia municipal necesaria para acoger las 18 actuaciones previstas y del cierre temporal de la Sala Apolo, uno de los espacios principales del evento, por problemas estructurales del edificio.

Este año el evento también ha incorporado a su programación un circuito de conciertos gratuitos y de pequeño formato en varias tiendas de discos en el marco de la iniciativa 'Primavera a les Botigues', además de conferencias sobre música en directo en Barcelona y Madrid.

LOS PLANETAS

Tras su paso por Barcelona, el público madrileño esperaba anoche con entusiasmo la actuación de Los Planetas, un concierto que prometía ser todo un homenaje al fin del mundo profetizado por los mayas y que acabó siendo otro recorrido más por sus éxitos que no defraudó.

La nave 16 del Matadero fue el espacio madrileño elegido para el segundo concierto, tras el de Barcelona, que el grupo granadino ofrecía dentro del marco del festival San Miguel Primavera Club, y que se prolongó durante dos horas.

En torno a 1500 personas acudieron a la cita con el ritual musical de influencia maya que Jota y los suyos habían organizado junto a grupos amigos, Klaus & Kinski, Airbag y Los Punsetes.

Una antesala al fin del mundo bajo el título "La alineación de los Planetas" que algunos entre el público también interpretaban como una despedida definitiva del grupo sobre los escenarios, a los que no se subían desde el pasado año.

La proyección en una pantalla de luces azules y verdes, simulando una nebulosas sobre un fondo negro, creó el ambiente espacial perfecto para que Los Planetas comenzaran a girar.

Antes de eso, un gran símbolo maya precedió la salida de los músicos, que aparecieron como sombras que poco a poco fueron deslumbrándose mientras deleitaban al público con varios acordes del tema instrumental "La llave de oro".

"Romance de Juan Osuna" fue la elegida para abrir una veda con un "setlist" muy conocido por el público, y que estaría formada en los primeros minutos por otros temas del último disco de la banda, "Una ópera egipcia".

"Una corona de estrellas", "La veleta" o "Siete faroles" fueron algunos de ellos, y perfecto ejemplo de esa mezcla entre música rock, flamenco, pop y psicodelia de sus últimos años.

Los asistentes no dieron, sin embargo, verdaderas muestras de entusiasmo hasta pasada la media hora de concierto, cuando comenzaron a sonar los acordes de "La guerra de las galaxias", y aún más fuerte con "Corrientes circulares en el tiempo".

Tras ellos vino un avance y retroceso cronológico por la productiva carrera musical del grupo: "Entre las flores del campo", "La verdulera", la vitoreada "Santos que yo te pinte" o "Devuélveme la pasta".

Por momentos, la actitud del público, deseoso de disfrutar y dejarse llevar por el directo, contrastaba con la de Jota, algo lacónica e impertérrita. Tuvo que pasar la medianoche y más de una hora de concierto para que el vocalista le dedicara sus primeras palabras a los presentes.

"Alegrías del incendio", muy vitoreada, y "Entre las flores del campo" sonaron antes de que la banda hiciera una pausa. Aunque no fue prolongada, entre el público pronto hizo mella la impaciencia, que Los Planetas compensaron apareciendo de nuevo con uno de sus himnos, "Segundo premio", el tema más ovacionado hasta el momento.

Faltando poco para completar las dos horas de concierto, el grupo volvió a desaparecer del escenario y esta vez durante más minutos. Pero nadie se movió de la nave, sabiendo que aún faltaba la colaboración de la noche.

María ,componente de Klaus&Kinski, fue quien acompañó a los granadinos para tocar "No sé como te atreves", mientras en la pantalla se adivinaban los movimientos de una bailaora flamenca dibujada.

Para la última parte del espectáculo se reservaron "No me asomo a la reja", "David y Claudia", y el imprescindible "Un buen día".

Fue el broche final de una actuación uniforme y sin grandes sorpresas, pero que estuvo a la altura de la formación que lidera el pop independiente español desde hace veinte años.

Cuando desaparecieron del escenario sólo quedaba el meteorito que proyectaba la pantalla del escenario. Una metáfora del fin del mundo, que el tiempo dirá si también lo es de Los Planetas.