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EE.UU. ve la gira latinoamericana del líder iraní, Mahmud Ahmadineyad, como la búsqueda "desesperada" de apoyos de un régimen "aislado", y ha enviado ese mensaje a la región junto a un aviso sobre los riesgos financieros de negociar con Irán.

En los podios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, los comentarios han sido pocos respecto a la gira que Ahmadineyad inicia el domingo por Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador.

Pero, a puerta cerrada, el Gobierno de Barack Obama se ha encargado de informar a la región sobre la nueva ley de gastos de Defensa que el presidente firmó el 31 de diciembre y que, por primera vez, contempla sanciones contra cualquier institución extranjera que comercie con el Banco Central de Irán.

"Estamos contactando a los países de la región para explicarles lo que implica nuestra nueva legislación para quienes negocien con el Banco Central de Irán", dijo a Efe el portavoz para Latinoamérica del Departamento de Estado, William Ostick.

Washington insiste en que los Gobiernos que reciban a Ahmadineyad le inviten a salir del "aislamiento internacional" y a "cooperar" para escapar del cerco financiero que le han impuesto tanto Estados Unidos como la Unión Europea (UE).

"A medida que el régimen siente una presión creciente, está desesperado por conseguir amigos y paseándose por lugares interesantes para encontrarlos", aseguró el viernes la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

Esos mensajes se han materializado en contactos directos con Managua y Quito, pero no con Caracas y La Habana, que "están menos interesados" en escuchar la postura estadounidense respecto a la gira, según admitió a Efe un funcionario del Departamento de Estado.

La animadversión hacia Estados Unidos en las cuatro paradas del presidente iraní no ha impedido a Washington dejarles "absolutamente claro que ahora no es el momento de profundizar en sus lazos de seguridad o económicos con Irán", según Nuland.

La Casa Blanca, por su parte, se ha limitado a subrayar su "sólido compromiso" con los países latinoamericanos y a recordar la "incapacidad de Irán para llevarse bien con el mundo".

Los escuetos comentarios oficiales han contrastado con la abierta condena expresada por la congresista republicana de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen, que preside el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja.

"El 'tour de tiranos' que emprenderá Ahmadineyad es sólo el último indicador de la presencia creciente de Irán en Latinoamérica", dijo en un comunicado Ros-Lehtinen, que ha convocado una sesión privada sobre el asunto este mes en su comité.

La legisladora opinó que el acercamiento de Ahmadineyad a "otros dictadores y violadores de los derechos humanos" en la región "amenaza directamente los intereses de Estados Unidos", especialmente cuando Irán ha "ampliado sus lazos económicos y de defensa" con los regímenes de izquierdas en la región.

Según un artículo publicado esta semana en el "Washington Post", que cita como fuente a funcionarios estadounidenses, Teherán ha comenzado a enviar miembros de sus fuerzas de élite Al Quds a sus embajadas en Latinoamérica.

Un portavoz del Pentágono contactado por Efe declinó comentar sobre esa información, que tampoco pudo confirmar un funcionario del Departamento de Estado experto en el hemisferio.

"Sin embargo, la presencia de un solo miembro de la fuerza Quds, que está conectada con actos de violencia y terrorismo en todo el mundo, sería una preocupación, y por eso estamos muy alerta acerca de esa posibilidad", dijo a Efe el funcionario, que pidió permanecer en el anonimato.

El interés de Teherán por Latinoamérica no es nuevo -se remonta a contactos petroleros con México y Venezuela en la década de 1930- y el Gobierno iraní mantiene una alianza especialmente sólida con Caracas, capital que visita por quinta vez desde 2005.

No obstante, sus esfuerzos por echar raíces en la región "no han tenido mucho éxito" más allá de los negocios con Hugo Chávez, según el mismo funcionario.

"Hemos visto docenas de acuerdos marcos para proyectos: una refinería en Ecuador, un puerto nuevo en Nicaragua, una cadena de televisión en Bolivia... pero ninguno de ellos ha resultado", aseguró.