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El Papa ha llegado a la Nunciatura de Madrid con ligero retraso, en torno a la 13.30 horas, y ha sido recibido por centenares de peregrinos que han celebrado su llegada en un ambiente festivo con globos y cánticos para el Santo Padre. Tras haber aterrizado poco antes de las 12.00 horas de la mañana y su encuentro con las autoridades españolas, Benedicto XVI ha salido del aeropuerto de Barajas en el papamóvil rumbo a la Nunciatura. Con un cielo que se ha despejado, tras amanecer Madrid nublado y con chubascos en algunas zonas, el Santo Padre ha salido por la M-13 rumbo a la capital.

Apenas veinte minutos después, el Papa se ha dirigido a Avenida de América y, entre una multitud de peregrinos, ha iniciado su recorrido por varias calles de Madrid. Los jóvenes agolpados en las vallas de protección han animado a Benedicto XVI con cánticos, lanzando confeti y agitando banderas de distintas nacionalidades.

A su paso por República Dominicana, los peregrinos han lanzado globos al aire al grito de 'Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí' y poco después el Santo Padre ha llegado a la Nunciatura, donde descansará hasta las 19.00 horas de la tarde.

Desde las 11.00 horas de la mañana las calles aledañas a la Nunciatura --Avenida Pío XII, 46-- han sido cortadas al tráfico y los primeros peregrinos han ido llegando con un cielo nublado. A lo largo de la mañana, el goteo de personas ha sido constante y se han encontrado a su llegada con un amplio dispositivo policial para reforzar la seguridad de la zona.

Los globos blancos y amarillos, los colores del El Vaticano, y la suelta de palomas han vuelto a ser protagonistas a la llegada de Benedicto XVI a la Nunciatura, donde un grupo de niñas jóvenes rocieras de entre 12 y 13 años han recibido al Santo Padre bailando sevillanas.

También había en la zona un gran número de monjas, como la hermana Sor Rosa de la congregación Hermaniza de Ancianos Desamparados, quien ha celebrado en declaraciones a Europa Press esta "fiesta de la fe" y experiencia "inolvidable".

Acompañada de otras siete hermanas, Rosa ha explicado que en los días previos a la JMJ ha acogido a 50 peregrinos polacos en una casa de Aravaca. "Estábamos muy deseosas de venir a las jornadas y ahora, con este recibimiento, se demuestra que el corazón es lo que mueve a la juventud", ha explicado.