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Cada año, en primavera o verano, son atendidos unos tres o cuatro casos de personas mordidas por víboras en el 12 de Octubre y La Paz, los dos únicos hospitales de la Comunidad de Madrid que disponen de suero antiofídico para combatir su veneno.

Estas serpientes son más frecuentes en la sierra, por lo que es el hospital La Paz, el más cercano a ella y con helipuerto, donde llegan la mayoría de los casos, ya que es muy importante acudir cuanto antes a un centro médico que pueda administrar el antídoto.

En los últimos años La Paz ha aplicado el suero a ocho personas (tres en 2015, cuatro en 2016 y una esta primavera), mientras que el 12 de Octubre no ha atendido ningún caso en el último año y medio, según datos facilitados a Efe por los dos centros médicos.

Al toparnos con una serpiente o una culebra en el campo lo mejor es no molestarlas y alejarnos de ellas: pueden ser venenosas, se mueven con rapidez y tener algo más que mala leche: veneno.

Las mordeduras de serpiente son poco frecuentes en España, donde hay dos especies de serpientes venenosas: las víboras, que se localizan principalmente en las sierras de Guadarrama y Gredos, en la Cornisa Cantábrica y en los Pirineos; y las culebras, menos venenosas, que suelen vivir en el interior peninsular.

Es difícil distinguir entre las mordeduras provocadas por unas y otras, aunque en los casos graves, ante la duda, se suministra suero antitetánico y suero antiofídico.

Si muerde la serpiente a una persona que nos acompaña, lo primero que hay que hacer es tranquilizarla y luego tratar de identificar a la especie de serpiente que la atacó.

Lo más fácil es hacer una foto con un móvil, si acercarse demasiado, para enseñarla después a los facultativos.

Lavar la herida con agua y jabón neutro y sin perfumar (también vale alcohol o Betadine) y enfriarla con hielo (siempre envuelto en plástico, gasa o una prenda) no está de más.

No se recomiendan los torniquetes o vendas apretadas en la extremidad afectada, porque podría disminuir el aporte sanguíneo, ni tampoco es conveniente practicar incisiones para succionar la herida y extraer el veneno como se ve en algunas películas, explica a Efe Ana Martínez Virto, excoordinadora de Urgencias del hospital La Paz.

La doctora recomienda aplicar frío a la herida y si es en un brazo mantener levantada la extremidad.

Lo segundo que hay que hacer es llamar al teléfono de emergencias 112 para avisar del incidente y, en caso necesario, que éste coordine el traslado del paciente a uno de los dos hospitales que tienen suero antiofídico, o acudir por nuestros propios si estamos cerca y vamos a tardar poco.

El tiempo corre en nuestra contra y hay que llegar al hospital cuanto antes, "seis horas como máximo", precisa a Efe María Ángeles García Martín, facultativa del Servicio de Farmacia de La Paz.

Indica que a la hora de actuar, "no importa mucho" de qué tipo de serpiente se trata, sino el cuadro clínico que desencadena el mordisco, es decir, sus consecuencias en el paciente.

"No en todos los casos se necesita suero. Es en el hospital donde se evalúa si el paciente lo necesita. No es tan importante la serpiente como los síntomas, y estos son inflamación de la zona de la mordedura, náuseas, vómitos, hipotensión prolongada y shock, entre otros", añade.

El protocolo de Urgencias establece cuatro grados: El cero, cuando no hay ninguna reacción local; el uno, cuando la herida se inflama un poco; el dos, la zona afectada está muy inflamada, aparece un cardenal y ganglios en poco tiempo, aunque sin fiebre; el tres, cuando la reacción local afecta a toda la extremidad, acompañada de trastornos neurológicos, insuficiencia renal y dificultad para respirar; y el cuatro, cuando se produce una disfunción multiorgánica.

En los grados cero, uno y dos no se pone antídoto, pero a partir del "dos avanzado" sí se administra, aunque al ser un suero puede provocar una reacción inmunológica, por lo que antes se hace un test cutáneo para comprobar que no da alergia. Una vez suministrado, se deja al paciente en observación durante 24 o 48 horas.

El suero se hace del veneno de víboras autóctonas y aunque no lo paguemos, la dosis cuesta más de 300 euros y caduca a los seis meses, por lo que no valen de un año para otro.

Para las personas que salen al campo en zonas donde hay serpientes o culebras venenosas se recomienda calzar botas, llevar las piernas cubiertas y caminar por caminos y senderos para ver bien donde se pisa, además de no molestar a estos ofidios.