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Un Jurado Popular de la Audiencia Provincial de Madrid ha declarado a Jesús J.S., de etnia gitana, culpable de un delito de homicidio, amenazas y violencia habitual por matar en marzo de 2014 a su mujer, una joven de 23 años con quien tenía un hijo en común y a la que sometió a continuos episodios de maltrato. En su declaración, el procesado mantuvo que Tamara se tiró de la furgoneta en la que viajaban en marcha tras una fuerte discusión, golpeándose la cabeza con el asfalto. La familia de la chica defiende lo contrario, así como la violencia de género que sufría la joven desde el inicio de la relación.

Con motivo del veredicto, se ha incrementado la presencia policial en las dependencias judiciales por un miedo a un posible enfrentamiento entre ambas familias.

El acusado se enfrenta a una petición fiscal de veinte años de cárcel por un delito de maltrato en el ámbito familiar y un delito continuado de amenazas. La acusación particular, que representa a la familia de la víctima, reclamó en su informe final una pena de 24 años de cárcel para su viudo por asesinato, amenaza y malos tratos.

HECHOS JUZGADOS

Según el fiscal, el acusado mantenía una relación sentimental de dos años y tres meses de duración con Tamara S. B., que contaba con 23 años de edad. Ambos, casados por el rito gitano, convivían con el hijo menor de ellos dos, de 18 meses de edad.

En este contexto familiar, el acusado sometió durante "todo el transcurso de la relación de pareja a la mujer a constantes actos de hostigamiento, controlando aspectos personales de vida, como las personas con las que se relacionaba y las comunicaciones que mantenía con ellas".

Según el fiscal, "la situación de sometimiento y control también la ejecutaba profiriéndola constantes humillaciones, menosprecios, culminando con agresiones físicas, golpeándola por todo el cuerpo, lo que causó en ella un permanente estado de angustia, ansiedad, desasosiego y temor, generando este comportamiento en el núcleo familiar una situación de temor y depresión".

Entre los constantes episodios de violencia física y verbal se ha acreditado que durante el embarazo de la mujer llegó a golpearla y a tirarla por las escaleras. En otra ocasión, en 2014, le agredió en el rostro dejándolo amoratado y sin que la joven recibiera asistencia médica alguna. Meses antes, le golpeó en las piernas con una silla, causándole serias heridas. Ninguno de estos hechos fue denunciado, según apunta el fiscal.

Ante esa situación, la mujer tomó la decisión a finales de 2014 de irse a vivir a casa de sus padres en Navalmoral de la Mata. Pese a la separación, el acusado se personó en el domicilio de los padres de Tamara y, tras intimidarla, logró que volviera al domicilio familiar, donde el ambiente de violencia volvió a reproducirse en constantes situaciones.

En este insoportable clima de convivencia, sobre las 15:30 horas del día 11 de marzo de 2015, el acusado circulaba junto a la mujer a bordo de su vehículo por la A-66 sentido Sevilla, desde la carretera EX 100 Cáceres-Badajoz, manteniendo una agria discusión con la mujer, durante la cual Jesús habría resultado golpeado en la nariz.

Entonces, el acusado detuvo el vehículo en seco y comenzó a agredir violentamente a la mujer, quien logró a duras penas descender del coche, hiriéndose en el tobillo.

Acto seguido, el acusado bajó de la furgoneta y le dio fácil alcance. A continuación, la arrojó violentamente hacia atrás, golpeándose la cabeza contra el asfalto.

Tamara fallecía pocas horas después en el Hospital de San Pedro de Alcántara, en Cáceres. El acusado se encuentra en una situación de prisión provisional comunicada.