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Uno de los quince ultras que asaltaron el centro Blanquerna de Madrid durante la Diada de 2013 ha dicho en el juicio que fue a este lugar a realizar una "protesta pacífica para defender la unidad de España como manda la Constitución" ante lo que ha tachado de "acto de exaltación al independentismo".

En la primera sesión del juicio que se celebra estos días en la Sección 30 de la Audiencia Provincial de Madrid, el acusado Pedro C. -que ha reconocido ser afiliado de Democracia Nacional- ha explicado que los procesados no pretendían impedir el acto "sino evitar que se lanzaran soflamas independentistas", como habían leído previamente en redes sociales.

"Mi intención era realizar una protesta pacífica y no realizar ningún tipo de daños, simplemente defender la unidad de España, algo que contempla la Constitución española", ha destacado el procesado, que se enfrenta a tres años y medio de prisión, una vez el fiscal ha elevado las penas de todos los acusados al aplicar la reforma del Código Penal.

En respuesta a su defensa se ha definido como "una persona impulsiva y temperamental". "Me enervaba que hubiera un acto independentista porque me mueve el amor a España. Si tocan el amor a España me sale mi impulsividad", ha agregado el acusado, que ha afirmado que fue al centro Blanquerna a título personal junto su novia, y también procesada Paula, movido por las redes sociales, pero no coordinado con ningún grupo.

"Había mucha gente en los alrededores y al final la masa y el jaleo de la gente espontánea nos condujo allí dentro", ha explicado el acusado. "Íbamos a participar patriotas a nivel espontáneo", ha destacado. Al respecto, ha admitido que entró al lugar donde se celebraba el acto, subió al atril y quitó el micrófono al exdelegado de la Generalitat en Madrid Josep Maria Bosch porque pensaba que "se iban a lanzar soflamas independentistas".

Desde allí coreó junto al resto del grupo la siguiente consigna: "No nos engañan, Cataluña es España". "Coreé eso porque es que es verdad", ha precisado.

Pedro M., que ha dicho condenar todo tipo de violencia, ha negado que agrediera al cámara de TV3, quien tardó nueves días en recuperarse. "Cuando quise salir me encontré un cámara, y en un fue un acto reflejo aparté al cámara. En ningún caso quise dañar ni la cámara ni al trabajador", ha aseverado.