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Barcelona ultima los detalles para ofrecer el fin de semana una acogida multitudinaria a Benedicto XVI, que consagrará la Sagrada Familia -icono universal de la ciudad- y rendirá homenaje al trabajo cotidiano de las entidades católicas con su visita a la obra benéfico-social del Niño Dios. La visita del papa, la primera de un pontífice en el siglo XXI a esta ciudad y que se producirá exactamente 28 años después de la que realizó Juan Pablo II, ha generado un amplio despliegue organizativo y de seguridad, cifrado en torno a los 1,4 millones de euros, aportados por las administraciones públicas y el Arzobispado.

Además del dispositivo logístico, la visita del papa generará una masiva movilización de personas -alrededor de medio millón según estimaciones del Ayuntamiento-, que saldrán a la calle para saludar al santo padre, que en su homilía utilizará los dos idiomas oficiales de Cataluña: el catalán y el castellano.

Asimismo, la visita papal del 6 y 7 de noviembre blindará Barcelona en uno de los mayores dispositivos policiales de la década en la capital catalana, comparable al que se llevó a cabo en 2002 durante la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE.

En este dispositivo estarán implicados efectivos de la Casa Real, la Policía Vaticana, el Ejército del Aire, la Policía Nacional, la Guardia Civil, los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona, además de Bomberos y equipos de emergencias médicas.

CONSAGRACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA

El papa llegará al aeropuerto de Barcelona el sábado a las 21.00 horas, procedente de Santiago de Compostela, y tras pernoctar en el Arzobispado se dirigirá el domingo por la mañana en 'papamóvil' hasta la Sagrada Familia, donde mantendrá un encuentro con los Reyes. A continuación, comenzará la misa de dedicación de la iglesia de la Sagrada Familia, donde el papa realizará una homilía ante la presencia de 6.500 personas en el interior del templo y de unas 36.000 en el recinto exterior, una zona de seguridad habilitada con sillas y pantallas gigantes.

Esta ceremonia, al igual que el posterior rezo del Ángelus que el papa pronunciará al mediodía en la fachada del Nacimiento del templo, también será seguida por los miles de ciudadanos que se concentrarán en las inmediaciones y volverá a colocar la imagen de la ciudad en los medios de comunicación de todo el mundo.

Tras el rezo del Ángelus, Benedicto XVI regresará en 'papamóvil' por el mismo trayecto al Arzobispado, donde mantendrá un almuerzo privado con más de un centenar de obispos, arzobispos y cardenales, y por la tarde se dirigirá a la obra benéfica del Niño Dios.

Después de este encuentro, de carácter privado, el papa se desplazará a las seis al aeropuerto de Barcelona, en cuyo hangar le esperarán los Reyes, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, autoridades e invitados.

En esta ceremonia oficial de despedida intervendrán, con sendos discursos, el papa y el Rey, y se producirá la primera y única reunión oficial entre el santo padre y el presidente del gobierno español, tras la cual Benedicto XVI partirá en avión hacia Roma.

Esta será la segunda visita de un papa a Barcelona, ya que la primera se produjo en 1982, cuando Juan Pablo II visitó la basílica de Montserrat y la Sagrada Familia, además de ofrecer un discurso en Montjuïc y oficiar una misa en el estadio del F.C. Barcelona.

La Barcelona que encontrará el papa es muy distinta desde el punto de vista religioso de la que visitó Juan Pablo II en 1982, antes de la oleada inmigratoria y la progresiva secularización de la sociedad catalana, cuyo número de católicos practicantes confesos en este tiempo ha ido decreciendo, según datos de la Generalitat.

Asimismo, la visita papal se producirá en un contexto de ambiente electoral ante los comicios autonómicos del 28 de noviembre y contará con convocatorias de protesta, promovidas por grupos como el colectivo "Yo no te espero" y por asociaciones en defensa de un Estado laico.