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El etarra arrepentido Valentín Lasarte, condenado a unos 400 años de cárcel por una decena de atentados, entre ellos colaboró en el asesinato del dirigente vasco del PP Gregorio Ordóñez, ha salido definitivamente de la cárcel de Zaballa, en Nanclares de la Oca (Álava), tras cumplir casi 19 años en prisión.

A las 8.25 horas el preso ha cruzado la puerta de la cárcel, donde le esperaba su pareja y madre de su hijo de corta edad. Ambos han subido a un coche ocupado por otra persona y han salido del recinto penitenciario.

Lasarte ha quedado en libertad después de que la sección tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional aprobara el pasado 27 de febrero su licenciamiento al descontarle de la condena total las redenciones penitenciarias extraordinarias. El ya expreso participó en siete atentados mortales, en dos como autor material y en otros cinco como cooperador necesario.

Apretó el gatillo la noche del 27 de julio de 1994, cuando se encontró casualmente con el empresario José Manuel Olarte, que cenaba con amigos en un restaurante de San Sebastián y, al reconocerlo, fue a su casa, cogió una pistola y volvió al local para asesinarlo. También fue el autor material de la muerte del jefe de la Policía Municipal de San Sebastián Enrique Nieto, perpetrado el 8 de julio de 1995, que falleció cuatro meses después tras una larga agonía.

Además, colaboró y facilitó información en los asesinatos del empresario José Antonio Santamaría; del sargento de la Guardia Municipal de San Sebastián, Alfonso Morcillo; del presidente del PP de Gipuzkoa, Gregorio Ordóñez; del brigada del Ejército Mariano de Juan Santamaría, y del histórico militante socialista Fernando Múgica.

Fue condenado asimismo por otros atentados como el ametrallamiento del cuartel del Ejército del barrio donostiarra de Loyola (22 de mayo de 1995); el lanzamiento de dos granadas contra el Gobierno Civil de Gipuzkoa, en San Sebastián (19 de julio de 1995); el ataque al cuartel de la Guardia Civil en Arnedo, en La Rioja (17 de agosto de 1995) y el atentado contra la residencia de mandos del Ejército en San Sebastián en junio de 1998.

Lasarte fue uno de los primeros presos de ETA que aceptó un puesto de trabajo en la cárcel en contra de las consignas de la organización terrorista.m Su alejamiento de la disciplina etarra se hizo evidente con su expulsión del colectivo de presos de ETA el 4 de enero de 2010.

Un año después, el 28 de enero de 2011 fue trasladado desde la prisión de El Dueso, en Cantabria, a la de Nanclares de la Oca, en Álava, donde entró a formar parte de la llamada "vía Nanclares", destinada a presos de ETA arrepentidos, que renunciaban a la actividad armada y que han mantenido encuentros con sus víctimas.

Durante el juicio al etarra Juan Ramón Carasatorre, con el que participó en el asesinato de Enrique Nieto, pidió a ETA que se disolviera y abandonase las armas.

Dentro de su proceso de reinserción, Lasarte se entrevistó en junio de 2012 con Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP de San Sebastián, Gregorio Ordóñez. Tras hablar con él en la cárcel alavesa, ella dijo que probablemente el preso estaba arrepentido por el crimen pero recalcó que no puede perdonarle "jamás" porque el que tiene que hacerlo -su hermano- está muerto.

Además, antes de su excarcelación, Lasarte ya había disfrutado de varios permisos, y abonó pequeñas cantidades de dinero para afrontar las responsabilidades civiles derivadas de sus condenas. Durante esos permisos se le ha visto en compañía de su pareja y empujando un carrito de bebé en la localidad navarra de Lodosa, en cuyo cuartel de la Guardia Civil acudía a firmar sus permisos penitenciarios.