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El celador del geriátrico "La Caritat" de Olot, Joan Vila, ha confesado hoy ante el juez haber "ayudado a morir" a un total de once ancianos, ocho más de los tres que había admitido inicialmente.

Vila, de 45 años, ha prestado hoy una nueva declaración a petición propia, después de la exhumación de ocho cadáveres por orden del juez que lleva el caso para determinar las causas de su muerte, ya que coincidían con los turnos en los que había trabajado el celador en el geriátrico.

En su comparecencia ante el juez, Joan Vila ha precisado que en las primeras ocasiones usó una mezcla de barbitúricos y medicamentos para acabar con la vida de los ancianos, mientras en las tres últimas recurrió a un líquido corrosivo.

Según ha informado el abogado defensor de Vila, Carles Monguilod, tras la declaración en el Juzgado de Olot, el acusado no ha sabido explicar la razón por la que cambió de "modus operandi" para quitar la vida de los ancianos, y que permitió a sus primeras ocho víctimas morir de una forma mucho menos cruenta.

Seis de sus víctimas fallecieron debido a una mezcla mortal de medicamentos que les suministró el celador del geriátrico, dos por una sobredosis de insulina mientras las tres últimas perdieron la vida con grandes sufrimientos tras haber sido obligadas a ingerir lejía y otros líquidos corrosivos, lo que hizo que finalmente fuera descubierto.

Vila ha considerado estos crímenes como actos compasivos, que ha calificado como "eutanasia".