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De enero a julio el Servicio de Montaña de la Guardia Civil ha practicado 496 intervenciones en alta montaña y ha rescatado a 969 personas, la mayoría madrileños, como los cuatro espeleólogos a los que esta unidad auxilió esta semana en una cueva de Cantabria.

Los agentes de la Guardia Civil de montaña destacaron la "ejemplar" actuación de los tres hombres y una mujer perdidos el pasado sábado en una cavidad de Soba, en Cantabria, y que finalmente fueron rescatados el pasado martes.

La profesionalidad de estos cuatro espeleólogos no siempre acompaña a las personas que deben ser rescatadas por los agentes de montaña.

De hecho, según el balance de las cerca de 500 actuaciones de esta unidad de la Guardia Civil hasta el 31 de julio, en 205 rescates el montañero estimó por encima de sus posibilidades la actividad que practicaba.

Un nivel técnico inferior a lo exigido también provocó 159 intervenciones y la falta de planificación motivó otras 136 actuaciones.

En todas ellas, los especialistas de montaña de la Guardia Civil rescataron a 969 personas, de las que 645 resultaron ilesas, 261 heridas y 63 fallecidas.

Aragón, con 178 intervenciones encabeza el número de actuaciones, seguida de Baleares, con 71; Castilla y León, con 63 y Andalucía, con 62.

Por sistemas montañosos, el Pirineo Aragonés es el que más rescates acumula en los primeros siete meses del año, por delante de Tramontana (Baleares) con 71, Sierra de Gredos con 48 y el Sistema Central y la Cordillera Cantábrica con 29.

Y según la provincia donde residían las víctimas rescatadas, 141 personas procedían de Madrid, 80 vivían en Murcia, 73 en Barcelona, 67 en Zaragoza y otras 66 en Mallorca.

La Guardia Civil aconseja a los montañeros que, en caso de accidente, avisen a los grupos de rescate e informen del lugar, del estado en que se encuentra la víctima, la meteorología y faciliten los teléfonos de las personas que se encuentra en el lugar.

Además, recomienda a los excursionistas que no vayan solos a la montaña, que planifiquen su actividad, que informen a sus familiares de lugar donde van a estar, que conozcan las condiciones meteorológicas y que lleven un equipo adecuado.

Si se sube a la montaña para practicar barranquismo, los agentes insisten a los montañeros que deben conocer las vías de escape del barranco y conocer las horas de apertura de las presas en caso de haberlas, además de utilizar ropa y calzado adecuado, ponerse casco, contar con material técnico apropiado como arneses y cabos de anclajes, sin olvidar navaja y silbato.

También recuerdan que la cuerda deberá tener una longitud igual al doble del rápel de mayor desnivel que tenga el barranco y que antes del descenso hay que comprobar los puntos de anclaje.

El servicio de montaña de la Guardia Civil tiene su jefatura en Jaca (Huesca) y cuenta con un centro de adiestramiento específico en la también localidad oscense de Candanchú y 26 unidades desplegadas en los macizos montañosos más importantes.