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(Actualizado

Rosa Cedrón espanta el meigallo a base de canciones, las de su nuevo disco, ‘Nómade’, el tercero en solitario tras su salida de Luar na Lubre, con quienes compartió una época dorada de la música folk que traspasó fronteras. “Ahora todo es más complicado”, nos cuenta la cantante y violonchelista en Madrid Directo.

‘Nómade’ es un periplo, “un viaje interior que surge de una oscuridad, de una especie de letargo, rodeado de cosas feas”. Cada canción es una etapa “que me lleva a cierta alegría y cierta paz”, confiesa Rosa. Un camino duro pero necesario para "sanar muchas heridas".

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Sin duda, uno de sus peores momentos fue cuando le diagnosticaron fibromialgia, una enfermedad que condiciona su vida personal y profesional. Otra etapa superada, confiesa Rosa, “cuando aprendes a convivir con el dolor y a caminar de la mano de la enfermedad. Parece mentira pero te acostumbras y duele menos”.

"La voz es el instrumento más emocional, casi casi el espejo del alma"

Y eso se nota en la voz, “el instrumento más emocional, casi casi espejo del alma… Si tú no estás bien, se nota cuando cantas”, asegura Rosa. “Cuanto más ahondas en ese viaje y más preocupaciones te quitas, más va sanando tu voz. Ya no recuerdo cuando estaba enferma”.

Si hay algo que Rosa Cedrón destaca de su carrera es la honestidad, “ser consciente de tus límites y hacer lo que sientes, porque esta carrera es muy dura”. Y también la prudencia: “Soy de cocina lenta, tardo mucho en tomar decisiones para no arrepentirme”.

Cuando la música le deja un respiro, se refugia en las acuarelas y en su hija Irlanda, “pura dinamita”.

La crisis del coronavirus ha segado de nuevo los brotes verdes del folk estatal, una música que cuenta ya de por sí con pocos seguidores en nuestro país: “Consumimos folk de otros países y aquí hay cierto rechazo y prejuicios. No sé de dónde parte esto”, se lamenta Rosa.

"Consumimos folk de otros países y aquí hay cierto rechazo y prejuicios"

Una paradoja, porque la respuesta de los espectadores cuando giran por España es siempre muy positiva: “La música gallega se aprecia, lo hemos comprobado cuando salimos y tocamos. Quizá falte ese canal para que llegue a todo el mundo”, afirma.

Rosa Cedrón echa en falta el apoyo a la cultura en general, y a la cultura propia en particular, de países como Irlanda o Francia: “Cuando se hacen recortes, lo primero que se echa a la papelera es la cultura. La música da valor a un país y un país con cultura es indestructible”.