La bonita historia de la familia Álvarez, cinco generaciones fundidas en un abrazo
Cresencia a los 103 años coge en brazos a su tataranieto recién nacido, Santiago. Cinco generaciones Álvarez fundidas en un abrazo.
Mirando un álbum de fotos, la matriarca de la familia asegura que el truco para llegar a esa edad es “caminar todos los días un ratito y comer bien”.
Mientras tanto David, a sus 33, acaba de ser padre y mirando la dulce imagen asegura que "es una fuente de inspiración".
Los Álvarez son una familia grande y muy longeva: “Cuando nos juntamos todos somos 33”, afirma Ángeles que a sus 60 años ha sido abuela.
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