Vídeo: EFE | Foto:Telemadrid
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El líder del PP, Pablo Casado, se ha reafirmado hoy en sus palabras y ha insistido en considerar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, responsable del "golpe" de los independentistas en Cataluña, y ha pedido al Presidente del Gobierno que rompa relaciones con los separatistas y con Bildu, pero no con él.

El Gobierno y el PSOE, mientras, han insistido en defender la posición de Sánchez, quien ayer dio por rota la relación con Casado por no retractarse cuando dijo que el presidente es "partícipe y responsable del golpe de Estado que se está perpetrando en España", y han subrayado que no se puede consentir ese tipo de acusaciones por parte del líder del PP.

Casado ha insistido esta mañana en su posición. Aunque ya no utiliza, como hizo ayer, el término "partícipe", sí ha reiterado que Sánchez, como presidente del Gobierno, es "responsable" del "golpe" de los independentistas por no tomar las medidas para pararlos.

"Hay cosas que no se pueden pasar", ha dicho la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, quien ha insistido esta mañana en que el Ejecutivo no debe aceptar este tipo de afirmaciones, sobre todo por la "cruenta" historia de golpismo en España. Calvo ha señalado que los socialistas no piensan admitir "ni una vez más que alguien del PP, como ya hizo también Rajoy con Zapatero" les "agravie" de esta manera "tan calumniosa y tan peligrosa para la política". Ha reconocido no obstante que la ruptura es de Sánchez con Casado, pero el Ejecutivo no puede romper con los escaños de los populares en el Congreso.

También en defensa de Sánchez ha salido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para quien Casado ha cruzado una "línea roja" por acusar al presidente de ser "cómplice" de un golpe, y eso es lo "suficientemente grave" como para no tomárselo a broma. Otros dirigentes han colocado el discurso de Casado en la línea de los "populismos de la extrema derecha europea", como ha apuntado Patxi López, mientras que la portavoz del partido en el Congreso, Adriana Lastra, se ha mostrado convencida de que el expresidente José María Aznar estará "contento" con las palabras del líder popular. "Es inasumible que se hagan esas declaraciones en una sede que es el templo de la democracia", ha dicho Lastra, para quien Casado perdió ayer una oportunidad para demostrar que es un "líder político" y "para moderarse y centrarse".

NADIE SE CREE LA "VICTIMIZACIÓN" DE SÁNCHEZ

En el PP analizan este desencuentro de una forma muy distinta, y el partido ha repetido hoy una idea que ha lanzado Casado a primera hora, la de que con quien tiene que romper Sánchez relaciones es con los independentistas.

Casado ha señalado que "nadie se cree" la "victimización" del jefe del Ejecutivo, al que ha preguntado por qué no rompe con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, por su "ataque" al Estado, con el expresidente catalán Carles Puigdemont, prófugo de la justicia, con el dirigente abertzale Arnaldo Otegi o con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, por "ir a la cárcel a negociar los presupuestos".

Aunque no ha repetido en los mismos términos la acusación que ayer le hizo a Sánchez en la comparecencia del presidente en la Cámara Baja, ha señalado que lo que quiso decir es que cuando hay un "incendio" un Gobierno es "responsable" si no ha utilizado toda la eficacia y los medios de la administración para apagarlo.Muchos otros dirigentes del partido han arropado a Casado, y también el número dos, Teodoro García Egea, ha instado a Sánchez a romper con los "golpistas", mientras que el número tres, Javier Maroto, apuntaba otra idea.

"Sospechamos que la ruptura con el PP sea otra exigencia de los independentistas" porque éstos "quieren tener a Sánchez de la mano", ha dicho Maroto.

Y el secretario general del grupo parlamentario del PP en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro, ha avalado las afirmaciones de Casado porque en su opinión el Ejecutivo está permitiendo el desafío rupturista en Cataluña y "no puede ser partícipe de esa situación ni por comisión ni por omisión". "Eso es lo que en este momento se está produciendo mirando a otro lado o atemperando situaciones que, a nuestro juicio, son gravísimas y que no se pueden decir que son asumibles", ha afirmado Bermúdez de Castro.