Teatro Kabuki en los Teatros del Canal

cultura

| 27.06.2018 - 17:41 h

EFE

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Teatro Kabuki en Madrid. Puede verse en los Teatros del Canal , donde una de las compañías japonesas más prestigiosas presenta dos piezas hasta el próximo domingo. Es una forma de celebrar el 150 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Japón y España.

Kankuro y Shichinosuke Nakamura (1981 y 1983, respectivamente) son los actores principales de las obras "Fuji Musume" y "Renjishi", que se estrenan en España de la mano de la compañía Heisei Nakamuraza, creada en el año 2000 por el actor Kanzaburo Nakamura, padre de ambos, y perteneciente a una casa con relación con el kabuki desde el siglo XVII.

"Los 'saberes' se transmiten de generación en generación", asegura Shichinosuke, aunque añade que eso no significa que tenga que ser "de padres a hijos", pues según el actor la sangre "no es el único factor a tener en cuenta". Su familia, en concreto, lleva dedicándose al kabuki cuatro generaciones.

Shichinosuke cuenta que "lo que se hereda es el apellido de actor" y depende de la habilidad o habilidades que uno tenga, de la especialidad o de la experiencia obtenida y además se consultan a diferentes actores veteranos, por lo que familias que no tengan descendencia pueden "adoptar a otro actor que consideren adecuado".

La compañía llega a España para celebrar el 150 Aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Japón y España con un espectáculo que en 2005 fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y que combina declamación, música, danza e incluso, en algunos casos, acrobacias y artes marciales y cuenta con movimientos extremadamente estilizados.

"Nos basamos en lo más tradicional del kabuki, pero también introducimos nuevos aires a través de coreografías más modernas o fragmentos del texto en otros idiomas", explica Shichinosuke cuando define la forma de trabajar de su compañía, aunque reconoce que las obras que van interpretar en España tienen un carácter "más tradicional" y entusiasmarán al público "igualmente".

Así, los hermanos Nakamura interpretan "Fuji Musume", traducida como "La joven de la Glicinia" una historia "popular" recreada por el bisabuelo de ambos hermanos, donde los asistentes podrán ver la actuación del "onnagata" (actor que interpreta los papeles femeninos), ya que en 1692 las mujeres fueron expulsadas de los escenarios por el gobierno japonés.

"La base del kabuki actual se basa en las interpretaciones que hicieron estos hombres en aquella época", explica Kankuro, que asegura que disfruta "mucho" de ello y que aunque "visto desde fuera es un poco particular", considera que el onnagata "no es ni hombre ni mujer", sino una especie de "tercer género", que temen que puede perderse si las mujeres entran en el kabuki, aunque tampoco se niegan a ello.

En cuanto a la segunda obra, "Renjishi", se remonta a 1872 y cuenta con un tema más mitológico, basado en el "no" y el "kyogen", dos formas de teatro tradicional japonesas, en la que los "shishi" (animales imaginarios con figura de león) bailan una coreografía y cuentan una antigua leyenda, en la que el león padre tira al león hijo al fondo de un valle y éste último tiene que regresar.

"Lo más importante es la preparación", asegura Kankuro sobre este arte "génerico", que cuenta con canto (ka), baile (bu) e interpretación (ki) y que también tiene "mucho valor" desde el punto de vista de la ambientación y puesta en escena, con un vestuario y un maquillaje "muy bellos y cuidados". Tanto es así, que los actores no utilizan maquilladores profesionales y son ellos mismos los que se pintan el rostro con mejunjes que tienen una marcada simbología y que para ellos "forma parte de la construcción del personaje" porque cuando se pintan, aseguran los hermanos, "interiorizan mejor los papeles".

En cuanto al vestuario, los actores utilizan unas medias y un vestido guateado de algodón, preparado para dar forma al cuerpo según el personaje, el kimono y complementos, con una simbología muy particular, capas todas ellas que llegan a pesar hasta 15 kilos.

"Es una preparación continua, aunque no tengamos una obra que realizar o interpretar, día a día estamos practicando nuestro baile, nuestra coreografía, por lo que es un aprendizaje constante", afirma Kankuro, a pesar de que "lógicamente" también tienen otras ofertas de trabajo y no se dedican "exclusivamente" al kabuki sino que lo combinan con el cine o la televisión.