Las provocaciones, un arma para desquiciar al rival

Las provocaciones, un arma para desquiciar al rival

El centrocampista del Mallorca Salva Sevilla y el delantero del Atlético de Madrid Álvaro Morata, expulsado el pasado miércoles por doble amarilla tras una discusión entre ambos, continuaron la disputa en Twitter donde el mallorquinista dijo que le llamó "hijo de papá" y el rojiblanco insinuó que hubo más insultos.

"Mis palabras fueron 'eres un hijo de papá', como demuestra un vídeo que hay. Fue un error por mi parte y te pido disculpas. Lo que no voy a permitir es que digan que me metí con su mujer e hijos, lo que pasó en el campo siempre se quedó ahí", escribe Salva Sevilla.

Morata, sin derbi por su calentón contra el Mallorca

La respuesta de Morata no se hizo esperar, en dos mensajes en los que insinuó que los insultos fueron más allá de la expresión reconocida por el centrocampista del Mallorca.

"Fui a saludarte antes del partido por tu trayectoria. No hace justicia a la simulación que hiciste... eso sí que se ve en el vídeo. Desde que pisé el césped, solo tú y yo sabemos lo que me dijiste... Efectivamente las cosas que se hablan en el campo se quedan en el campo, por eso no diré ni una palabra de lo que ahí me dijiste. Suerte en el futuro", dijo Morata.

El delantero del Atlético de Madrid, que ingresó en el minuto 68 del partido sustituyendo a su compañero Diego Costa, se encaró ocho minutos después con el defensor del Mallorca Xisco Muñoz, después de un acción en la que el capitán mallorquinista se lanzó al suelo para interceptar un pase al delantero, y ambos fueron amonestados.

Piques y provocaciones

Para algunos fue una reacción desproporcionada de Morata. Un error por parte del delantero rojiblanco, pero este tipo de errores existen desde el inicio de este deporte.Adrenalina pura en estado de ebullición, porque si no cómo se explica que uno de los jugadores más elegantes de la historia del fútbol acaben realizando acciones como la de Zinedine Zidane en una final de un Mundial.

Lances dirigidos con el objetivo de lograr desestabilizar al rival. Desde toquecitos, uno detrás de otro, los momentos más sobones. Llegando hasta tocar... las narices de Míchel. Piques que van subiendo de temperatura.

Neymar, un clásico

Cuando hablamos de clásicos o de derbis, siempre aparece Neymar, que cuenta con un amplio repertorio Desde el típico teatro hasta la chulería, ya sea en su etapa en el FC Barcelona como en el París Saint Germain.

¿La suerte del brasileño? Tener a Xavi o Iniesta a su lado, algo que quizás echó de menos Álvaro Morata ante el Mallorca. Tuvo mala suerte que no tenía a ningún compañero cerca para separarlo de Salva Sevilla.

Insultos racistas y cuchillas

Aunque hay quienes le restan importancia, no todas las técnicas se pueden defender. No es lo mismo cansar al rival con algún comentario que recibir insultos racistas, los mismos por los que un jugador de una liga alemana inferior salió tan afectado del terreno del juego.

Aunque el fútbol tiene esas cosas, lo que no se puede permitir es que un jugador entre al terreno de juego con una cuchilla escondida y agredir a sus rivales.