Y entonces, vecinos

Y entonces, vecinos

No lo niegues, sueles hacerlo. Aceleras el paso cuando intuyes un vecino a tu espalda. Pulsas el ascensor y esperas que llegue antes de que te alcance. Otras veces tomas la medida de subir corriendo por las escaleras mientras sacas las llaves y cierras la puerta de tu casa. Otras, sin embargo, no te queda más remedio que decir “hola” y evitar la incómoda mirada de la otra persona escondiéndote detrás de tu móvil. Esta situación se repite continuadamente en los bloques modernos en los que cada cual va a lo suyo y contra el resto, no de una forma premeditada, sino consecuencia de un individualismo y reflejo de una sociedad hermética.

Pero, aun así, con los vecinos se comparten muchas cosas como los jardines, la seguridad, el estacionamiento y otros gastos en servicios. Por ello, cada 24 de septiembre se celebra el ‘Día mundial de los buenos vecinos’.

Pero, como arma contra esta “modernización líquida” que pone en jaque la sociabilidad, también se han creado nuevas apps que nos acercan a la vecindad. Por ejemplo: ¿Tienes sal? Una aplicación tecnológica que te permite conocer, identificar y tener un chat con tu vecindad con el fin de construir comunidad y prestarse ayuda unos a otros. Un espacio en el que la chica fiestera del 5ºB se lleve bien con la pareja de ancianos del C y el chico silencioso se haga amigo de la familia gritona de su izquierda.

Pero, ¿habrá una buena relación entre el que pone el despertador a las 6 de la mañana que despierta al que se acostó a las 5?