Pilar Varela, que es es propietaria de una farmacia en la calle Cava Baja 47 de Madrid, ha adoptado medidas de precaución por recomendación de la Policía Nacional: "Somos conscientes que estamos en el punto de mira de los cacos y tenemos un poco de susto. Hemos puesto medidas den mucha precaución que nos han aconsejado desde la Policía".
Medidas como "atentemos a los clientes a través de del cierre y si son productos grandes, entonces los pasamos por debajo.
Los ladrones buscan, sobre todo dinero y medicamentos para venderlos en el mercado negro. No es un negocio muy rentable para los cacos porque en las farmacias no tenemos dinero, casi todo el mundo paga con tarjeta", concluye Pilar Varela.