Clara Tahoces, descendiente de la duquesa de Osuna, presenta 'El jardín de las brujas'

Clara Tahoces explica en su novela 'El jardín de las brujas' la maldición de su familia. Y es que Clara Tahoces es descendiente directa de la duquesa de Osuna, la novena duquesa de esta casa noble. Tras la muerte de varios de sus hijos, la duquesa se encerró en un jardín, el jardín del Capricho, en donde Goya pintó seis de sus cuadros más oscuros. Cuadros que la duquesa colgó en sus aposentos privados.

El misterio de una pasión por la brujería

Clara Tahoces lleva 25 años de investigación de lo insólito y es diplomada en grafopsicología. Fue el conocido escritor Javier Sierra quien le pidió que escribiera esta novela. “Llevaba tiempo escuchando historias familiares y no sabía qué era parte de leyenda y qué era parte de verdad, así que me puse a investigar, porque además había una historia de brujas y a mí me encantan esos misterios”.

Clara Tahoces hace referencia en el libro a los encargos que la novena duquesa de Osuna hace al maestro Goya, en los ahora Jardines de la Alameda de Osuna, que por entonces, era su residencia privada. Y es allí, en el parque del ‘Capricho’, donde Goya pinta una veintena de cuadros. De entre ellos sobresalen seis muy especiales, cuadros de su etapa más ‘oscura’, cuya pintura principal es ‘El aquelarre’, un cuadro encargado expresamente por la duquesa.

“A mí me interesaba saber por qué encarga estos cuadros y sobre todo por qué los coloca solo en sus dependencias privadas, mientras que el resto de cuadros están en lugares que se pueden ver. E investigando esto, me fui encontrando con más cosas de misterio que me fueron atrapando”.

Los misterios ocultos en El Capricho

Sin embargo, mientras que Clara consigue dar respuesta a otros misterios, no consiguió averiguar por qué colocó estos cuadros en sus aposentos privados. Sin embargo, sí deja claro que esta duquesa sentía una atracción especial por este tema de la brujería “y de hecho, el jardín del Capricho está repleto de simbología de temas incluso masónicos”. Además, la duquesa de Osuna tenía en su biblioteca cerca de 60.000 libros y muchos de ellos necesitaron el permiso especial de la Inquisición. Libros sobre magia, que pudieron influir en la creación de este jardín.

"El jardín del Capricho está repleto de simbología"

“Sí he querido salvaguardar algunos datos y algunos nombres, debido al dolor que hay en la familia por una especie de ‘maldición’ que se llevó a muchos familiares de forma prematura”.

Sobre los cuadros de Goya, Clara nos cuenta que fueron encargados de forma expresa, no surgieron de la fantasía completa del pintor, sino que obedecían a un encargo específico.

Entre las anécdotas que cuenta, la de un cuadro de un discípulo de Goya que la duquesa acuchilla. “Ese cuadro existe y ahí está con las ‘puñaladas’”.